Dei

Dios

– la Luz sin Rostro –

 

Sal al mundo y disfruta de la vida, goza, canta, diviértete, disfruta de existir.
Olvida templos, costumbres y tradiciones construidas por el hombre y aprende por ti mismo.
Si me buscas, estoy en ti, y en todo.
Las montañas, los bosques, los ríos, los lagos, las playas.
Olvida la culpa y observa la realidad.
Deja de leer supuestas escrituras sagradas que no tienen nada que ver conmigo.
Aprende a leerme en cada instante, un amanecer, una mirada, una sonrisa, los amigos, la familia, los ojos de tus hijos.
Confía y te fé en lo verdaderamente importante. Tu mismo y lo demás.
Olvida el miedo, sin prejuicios, sin juicios.
Solo observa y podrás ver la verdad.
Deja de pedir perdón, no hay nada que perdonar.
Eres libre, lleno de pasiones, limitaciones, placeres, sentimientos, necesidades e incoherencias, libre albedrío. Sin castigo ni culpa.
Olvida cualquier mandamiento o ley, artimañas para manipularte y controlarte.
Respétate y respeta, no hagas lo que no te gustaría que hicieran.
Abre los ojos y vive tu vida despierta, no es un ensayo ni una prueba.
Esta vida es el aquí y el ahora.
Eres absolutamente libre, sin premios ni castigos, sin pecados ni virtudes.
¿Quién eres para juzgar?
Crear de tu vida un cielo o un infierno, solo depende de ti.
No existe el ayer pero aprende de él y vive el ahora como si no hubiera un mañana.
Deja de alabarme, de rezarme, de agradecerme o de pedirme.
Cuida de ti y de los demás.
Olvida al mundo y vive como si no existiera, y podrás disfrutarlo y compartirlo con el mundo entero.
Todo sentimiento y emoción de tu corazón que te haga vibrar y simplifica.
Acepta, espera, desdramatiza, ama, se valiente, el camino tiene sus baches y sus maravillas. Es un proceso continuo de aprendizaje el que nos guía.
Lo que es seguro es que estás aquí.
No me busques afuera porque ya estoy en tu interior, latiendo en ti.

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